Branding

Antes de llegar al corazón, las marcas entran por los ojos

Juan Esteban Cock V.
@JuanEstebanCock

Antes de llegar al corazón, las marcas entran por los ojos

Quienes estamos en el mundo del branding estratégico, somos conscientes de la importancia de contar con una identidad de marca poderosa, deseada y que proyecte a tu compañía globalmente, pero un logo por sí solo no define la identidad y la imagen completa de una compañía, en un mundo cada vez más saturado de información y opciones, lo que hace que hoy las marcas se enfrenten a un desafío constante: captar la atención de los usuarios, clientes o consumidores y conectarse emocionalmente con ellos.

En este contexto, el poder visual de las marcas juega un papel fundamental pero no determinante para lograr una conexión real.

La primera impresión es crucial en cualquier tipo de relación, ya sea personal o comercial. En el branding, esto se traduce en la importancia de causar una impresión positiva desde el primer contacto visual con una marca.

Los estudios demuestran que los consumidores toman decisiones de compra muchas veces basadas en la apariencia visual de un producto o el look&feel que esta logre trasladar a la experiencia de usuario, antes incluso de considerar la funcionalidad o características de lo que desean comprar.

Por lo tanto, una estética visual atractiva y coherente puede marcar la diferencia entre una marca exitosa y una que pasa desapercibida.

Todo esto sucede muchas veces en microsegundos, un fragmento de tiempo que puede ser determinante para la decisión de compra, pero los colores, las tipografías, el logosímbolo, los empaques y otros elementos visuales no tienen el poder por si solos de transmitir los valores, el propósito, la cultura, entre otros factores determinantes para lograr niveles superiores de engagement con tus audiencias.

Para ilustrarlo, las plataformas como Instagram, Pinterest o TikTok son altamente visuales y se han convertido en escaparates virtuales para las marcas. En estos entornos, el contenido visual atractivo es fundamental para captar la atención de los usuarios y generar interacciones. Las marcas deben adaptarse a estas nuevas reglas de juego y crear contenido visualmente impactante que sea compartible y memorable, pero esto no es para nada suficiente.

Es ahí donde el recorrido que emprende la marca, iniciando en nuestros sentidos humanos, debe trascender del sistema racional al emocional para llegar y establecerse en el corazón, órgano que cuenta más o menos con 40.000 neuronas, o sea, tiene la capacidad de pensar como nuestro cerebro. Incluso, marcas como Rolex, de la cual hablaré más adelante, han logrado escalar a niveles metafísicos y conectarse con sus clientes a otro nivel.

Solo las marcas que llegan al corazón, quedan marcadas, algunas veces de forma perpetua, en la mente de las persona, convirtiéndose en movimientos ideológicos que diferencian a las organizaciones.

En Heart, creemos que el objetivo final del branding estratégico es gestionar y desplegar el propósito de una marca y materializarlo a través de acciones y experiencias que impacten positivamente la vida de todos sus grupos de interés. Desde nuestra filosofía miramos el branding con un enfoque humano y creemos que la mejor forma de construir marcas es de adentro hacia afuera, o sea, conquistando el corazón, para llevar luego a la acción.

Rolex, es un buen ejemplo de un producto que primero entra por los ojos a través de un diseño excepcional, pero en el fondo quiero destacar que es una marca que vende éxito y todos sus mensajes juegan un papel definitivo en la afirmación de su posicionamiento. Un reloj Rolex se convierte en un símbolo emocional que conecta con el estilo de vida real o deseado de quienes lo portan, es por eso que se presenta en momentos que se convierten en logros históricos como los Grand Slam, proyectándose como un símbolo de calidad, exclusividad, prestigio y orgullo.

Los artículos de lujo como Rolex venden promesas de longevidad asociada con la tradición y la historia de la marca. Una de las decisiones más sabias de su fundador, que conquisto mi corazón cuando lo supe, fue establecer la empresa como una organización sin ánimo de lucro. La Fundación Hans Wilsdorf es propietaria de Rolex, donando en actividades benéficas y sociales, una gran parte de los ingresos que generan sus ventas anuales de más de 1 millón de unidades.

Ahora que lo sabes, seguramente tu relación con la estética y el diseño innegables de una marca como Rolex, trascenderá a tu corazón.

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